viernes, 8 de junio de 2007

Cosas de bajo interés

Lo mío es grave. Una cosa de bajos fondos. Algo que está tan por debajo de lo normal que mucha gente ni lo entiende. Se diría, prácticamente, que de tan bajo es profundo. Ondas casi subsónicas, que sacuden las entrañas con su violenta vibración y que producen dolor de cabeza al cabo de un rato largo. Y no son ni una, ni dos, ni tres… ¡ni siquiera cuatro! Mi enfermedad tiene 6 cuerdas y no es una guitarra, ni tampoco una trompeta con cuerdas.

El bajista es ese músico que siempre está aunque nadie lo ve. Es ese tío de ahí atrás que toca “esa guitarra grande y rara”. Es como una sombra, lo notas detrás de ti, debajo de tus pies, a tu alrededor, pero nunca puedes cogerle. No es como un vulgar guitarrista, de esos que salen rebotados de debajo de una piedra cuando algún ser inmisericorde da una patada en el suelo. No sabe tanta música como el pianista, ni es tan famoso como el cantante de bellas facciones. Incluso el batería, siempre tapado por sus enseres y oculto a la mirada de las masas enloquecidas, acaba siendo un personaje popular, aunque no se sabe muy bien por qué.

Pero no, el bajo no. El bajo domina desde las tinieblas. ¡Ay! Cómo han cambiado las cosas... Si bajistas tan famosos como Roger Waters o Sting levantaran la cabez, probablemente verían la lámpara en el techo del comedor. En cambio, de haber vivido hace 300 años habrían visto candelabros. ¡Vaya si han cambiado las cosas!

Otro día hablaré de mi instrumento más ampliamente. Y tal vez en otra ocasión hable de mi bajo eléctrico, que también suelo tocarlo.

Graves saludos.

2 comentarios:

Senador Mido dijo...

Jajajaja. Gran entrada!

Revolta dijo...

Teníamos que tener dos de esos tipos raros en el senado. Gobiernan en minoría o tienen algun tipo de acuerdo?