Son las 4 de la noche, o de la madrugada, según como se mire. Para algunos es muy pronto, para otros muy tarde. Hay quien dice que se aprovecha más el día si uno se levanta con el sol, pero no por mucho madrugar te despiertas más temprano, y yo siempre me despierto tarde, aunque me levante temprano.
A mi me gusta irme a dormir ya bien entrada la noche. Pero lo de hoy ya es un poco exagerado. Lo que pasa es que no puedo dormir. Puede que sea el calor, puede que no consiga dejar la cabeza en blanco, puede que no encuentre la posición, o puede que esta tarde me haya pegado dos horas de siesta y ahora el cuerpo me mande a tomar viento en mis continuos y fallidos intentos de echar una cabezada. Todo es posible, nunca sabremos cuál es la razón, pero lo que está claro es que mañana a la hora de ir a trabajar no me voy a ver ni las manos cogiendo el croissant del desayuno.
Es la vida que escogí. La del músico. La del noctámbulo, del bohemio, del que sueña despierto y vive bailando en las fronteras de los reinos de Morfeo. La vida con la que muchos fantasean, pero que muy pocos realizan. Es como ser actor porno, pero sin irritación en los genitales. Muchos me envidian, y yo a veces también me envidio a mi mismo. Por jeta, por pausado, por cínico. Pero también les envidio a ellos. Por estables, por ordenados, por constantes.
Lo que sí sufro es el desplazamiento horario constante que supone vivir la vida que escogí y la que debo llevar a cabo para no sentirme muy mal conmigo mismo. Ir a trabajar cada mañana, aunque mi empleo me encanta, es un varapalo a la moral de alguien que aspira a dejarse arrastrar al otro lado de la frontera de lo que muchos consideran “una vida normal”.
Y en medio del mareo que supone vivir entre los dos mundos se halla un servidor. Por la noche una apariencia, de día otra. Como la princesa de Shrek hasta que la salva y se convierte en mujer-ogro. Afortunadamente, soy extremadamente guapo en ambas apariencias, de modo que eso no me preocupa.
Poder vivir de los sueños, propios y de otros. Poder compartir los pensamientos íntimos con otra gente, escribiéndolos en clave de canción.
Parece que mi vida va a ser un blog…
jueves, 5 de julio de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)