lunes, 18 de junio de 2007

Sin Licencia para plagiar

Cualquiera podría pensar que una de las cosas más emocionantes que puede hacer uno es rescatar a tiros unos planos secretos de un avión militar de los comunistas soviéticos, para luego darse a la fuga saltando en paracaídas. Una vez en tierra, coger un coche y liarte a correr como un poseído para que no te cojan los otros hasta que, finalmente, debido a tu mayor conocimiento de las calles de la zona, y también a un cierto factor suerte que siempre convierte todo en algo marcadamente más excitante, consigues que se estrellen contra algún muro, o les pase alguna desgracia parecida.

Pero la verdad es que estaríamos muy equivocados si pensáramos eso.

Lo realmente emocionante sería subir en paracaídas al avión soviético, matar uno a uno a los comunistas sin hacer el menor ruido y robar los planos secretos. Seguidamente, entrar en la cabina de pilotaje, matar a uno y dejar huir al otro mientras inutilizas los mandos del avión para que se estrelle. A continuación, saltar del avión sin paracaídas y dar alcance al rojo que ha huido en pleno aire, luchar a brazo partido y, finalmente, robarle el paracaídas. Mientras el comunista se hace papilla, aterrizar finamente, ya dentro del descapotable que te esperaba en tierra, y empezar una carrera con los malos en el que no se sabe muy bien quién persigue a quién, pero que finaliza con los malos saltando por los aires con destino a un río, un lago, un muelle, una frutería o un camión de conservas.

Para finalizar, no hay más opción que quitarse el mono de trabajo y sacar a la vista el Smoking, impecablemente planchado, que se encontraba oculto, esperando la ocasión de ser lucido. Sin necesidad de peinarse, aparcar delante de cualquier hotel lujoso donde algún magnate sospechoso de una cena para gente importante y apuntarse a la fiesta.

Que viva Roger Moore.

Y el Martini con Vodka.

1 comentario:

Revolta dijo...

Subir en paracaídas al avión...y encima soviético. Algun Senador que sepa de física?