domingo, 10 de junio de 2007

Ese gran día...(1)

Hay días increíbles que perduran en la memoria durante toda la vida, hasta que a uno le dicen que tiene alzheimer.

El sábado me levanté demasiado temprano tratándose del día del descanso, a las 8:00 sonaba la melodía de Amélie en la alarma del móvil. A partir de ahí la rutina de siempre: voy hacia el baño descalzo con la tienda de campaña que se desmonta para cambiar el aceite de las olivas, me pongo las zapatillas, desayuno mis Golden Grahams, me meto en la ducha y luego me visto con la ropa seleccionada (la misma que en la semifinal). Cojo la cartera, la pizarra, el rotulador, la libreta y toda la documentación en la mochila y salgo a las 8:30 con la bici. Me presento puntualmente en la puerta del pabellón, 8:45.

Van llegando los jugadores con el equipo puesto, los padres van a tomarse un café. Los chavales van jugando a pelota, parecen tranquilos, como un dia cualquiera, genial. Cuando estamos todos entramos al vestuario. Charla de 10 minutos recordando las jugadas ensayadas, los puntos fuertes del rival, nuestro ataque, las varias defensas...etc.

Empezamos el calentamiento habitual, el público va llenando las gradas, han venido amigos, familiares, ex-jugadores que tuve, alumnos de la escuela con instrumentos de la clase de música, pancartas, camisetas...genial. Hablo con el técnico rival y los suyos, somos amigos, me va bien para tranquilizarme aun más, me sorprende lo tranquilo que estoy. Vamos a entregar las fichas a la pareja arbitral, y nos deseamos suerte.

Faltan 2 minutos para empezar el partido, los chavaes vienen conmigo, el capitán, Pau, coge dos pelotas, y se va al sorteo de campo con las premisas ya claras. -Quiero ese campo en la primera parte, me da igual sacar o no sacar-.

Lo consigue y encima sacan ellos, buena señal. Un, dos tres...CASP !!!

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